EN PRIMERA PERSONA OCIO(SA)

¿Y si la diferencia fuera tu superpoder? Mi experiencia viendo Wicked en Madrid

por Aitana Areste

 

Y por arte de magia otro artículo empieza.

Muy buenas, queridos lectores del blog de ASPACE Madrid. Soy Aitana. A principios de octubre fui al estreno de Wicked en el Nuevo Teatro Alcalá con mi mejor amiga. Desde el primer momento, me emocionó profundamente que por fin llegara a Madrid un musical que siempre había querido ver y del que soy una fan absoluta. Además, la persona con la que descubrí la historia y que ya no está apareció simbólicamente durante toda la función, lo que generó en mí una mezcla de nostalgia y alegría.

En primer lugar, llegar al teatro resultó sencillo. Encontré una plaza de aparcamiento para personas con movilidad reducida justo enfrente de una pizzería ideal para cenar previamente al espectáculo. Además, la entrada al teatro es totalmente accesible. La rampa y la puerta permitieron un acceso sencillo, y las zonas reservadas para personas con discapacidad, situadas al fondo de la sala, ofrecían una visibilidad sorprendentemente buena, comparada con la de otros teatros. Asimismo, el personal fue atento y respetuoso desde el inicio, sin caer en la infantilización, lo que favoreció un ambiente cómodo y natural. Incluso me permitieron acercarme al pasillo de la orquesta para saludar a los músicos y hacerme una foto junto al decorado.

En relación con la compra de las entradas, la web oficial ofrece un formulario accesible y el equipo responde con rapidez, lo que facilita gestionar la reserva sin complicaciones. En este sentido, considero fundamental realizar estos trámites con antelación.

Antes de entrar a la sala, experimentaba una mezcla de nervios y emoción. Me preocupaba la accesibilidad y la visibilidad desde mi asiento, aunque también me invadía la ilusión de vivir Wicked por primera vez. Casualmente, elegimos sin saberlo el día del estreno, lo que intensificó la atmósfera festiva, llena de fans que compartían la misma pasión por la historia.

En cuanto al espectáculo, Wicked me provocó una emoción muy intensa. Varias canciones me hicieron llorar, aunque también me llenaron de alegría al ver cómo la obra celebra la amistad, la diferencia y la comprensión. Además, uno de los momentos más impactantes fue la aparición de Glinda volando, acompañada de efectos visuales espectaculares y un vestuario lleno de detalles que sumergían al público en la magia del musical.

Mientras observaba la discriminación que sufre Elphaba por ser diferente, no pude evitar identificarme con ella, aunque todavía más con Nessarose. Este personaje refleja la vulnerabilidad que genera la discapacidad en un entorno que no siempre sabe cómo mirar la diferencia. Su papel me llevó a reflexionar sobre los relatos que la sociedad construye alrededor de las personas con discapacidad y sobre cómo, en ocasiones, otros hablan por mí sin dejarme narrar mi propia experiencia.

Además, las actrices protagonistas demostraron una gran experiencia y entrega. La escena final fue especialmente conmovedora. Del mismo modo, el resto del elenco transmitía energía y dedicación, lo que hacía que el público se sintiera parte de la experiencia.

Al finalizar la función, el personal mantuvo su amabilidad habitual. Aunque el teatro estaba cerrando, nos permitieron entrar de nuevo para ir al baño, y gracias a ello pude coincidir con varios actores, incluida la intérprete de Glinda. Su trato cercano y natural fue tan valioso como el propio espectáculo.

A lo largo del espectáculo viví una combinación de risas y lágrimas. El humor ácido de Wicked, enriquecido con guiños españoles, convivía con momentos profundamente emotivos.

Por todo ello, a quienes tengan una discapacidad y duden si asistir, les recomendaría que lo hagan sin miedo. Es fundamental planificar con tiempo, solicitar asientos accesibles y respetar los propios ritmos. Porque no hay que sentirse una molestia por necesitar apoyos, porque tenemos el mismo derecho a emocionarnos y disfrutar del arte.

Finalmente, al salir del teatro comprendí algo sencillo pero poderoso: ser diferente no es una limitación, sino una forma única de estar en el mundo. Esa noche me fui con la sensación de poder ser rara y poderosa al mismo tiempo.

Gracias por acompañarme en este viaje por Oz. Nos vemos en el próximo acto o quizá flotando entre burbujas verdes y rosas.

Puede que también te guste

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *