por Noemí Torres
Hola, queridos lectores. Soy Noe, voluntaria de ASPACE Madrid, y hoy os vengo a narrar el increíble viaje a Bilbao que realicé hace quince días. Este fue más increíble aún en comparación con otros, porque fui acompañada de una persona muy especial en mi vida (mi madre).
En primer lugar, voy a comenzar hablando del medio de transporte. Fui en tren desde Chamartín. Como a Bilbao no llega de momento el AVE, se tarda 4 horas y 45 minutos en llegar y solo salen dos trenes al día desde Madrid: uno a las 7:20 de la mañana y otro a las 17:30 de la tarde. Por cierto, para las personas con discapacidad que viajen en su propia silla de ruedas (en plaza H) desde diciembre desde el 2024 cuesta siete euros la ida y siete la vuelta y si vas con acompañante con la tarjeta dorada de viernes a domingo le realizan un 25% al acompañante.
En cuanto al alojamiento, el hotel donde me quedé es muy accesible y está muy bien ubicado y comunicado en transporte público: tanto el tranvía como el metro que lleva al centro y a pueblos costeros como puede ser Getxo son accesibles para personas en silla de ruedas.
Para ir de la estación al hotel tuve que coger el metro, porque no hay muchos taxis adaptados. Si vais al museo Guggenheim, que es completamente accesible, podréis ver en el exterior a la araña y a Poppi, el perro de flores naturales que hay al lado del museo. Di también paseo por ría y monté en el funicular, un tren accesible que te lleva a un mirador desde el que se puede contemplar Bilbao.
El Free Tour por Bilbao centro y sus monumentos, que dura unas dos horas y media, también es accesible. A la Catedral de Santiago también se puede entrar en silla, pero tienes que avisar para que te abran la puerta de detrás para poder acceder.
Pude montar en el puente colgante (es un barco accesible que traslada por ría en 3 minutos a Portugalete). También visité Portugalete, Algorta y Getxo. Ereaga, la playa de Getxo, tiene un punto accesible con silla anfibias en verano de 1 de junio hasta el 30 de septiembre.
Si vais a Bilbao, no perdáis la oportunidad de ir a tomar unos pintxos o de deleitaros con un chuletón vasco, pues todos los bares y locales que vi son accesibles. Tampoco puede faltar un paseo por la Gran Vía o la Plaza Nueva, y el Ayuntamiento también es digno de ver.
Bueno, queridos lectores, aquí me despido. Ha sido un placer volver a escribir en el blog, espero que os haya gustado.
