Por Cristina Martín

¡Hola a todos!

Hoy quiero hablar de la representación de las personas con parálisis cerebral en la ficción televisiva , en concreto a través de una de las últimas series de Netflix, de nombre “Special”. Esta serie está producida por Jim Parsons, (abril 2019) y protagonizada por Ryan (Ryan O’Conell) que es un joven con parálisis cerebral. A lo largo de ocho capítulos vemos cómo vive sus relaciones familiares, su primer trabajo, su identidad sexual ( Ryan es homosexual) y sobre todo su discapacidad.

Creo que es muy buena noticia que exista contenido cultural de este tipo, pero después de verla, lo cierto es que hay cosas que creo que podrían mejorarse. Antes de comentarlas quisiera destacar el hecho de que el personaje de Ryan lo encarne un actor con discapacidad en la vida real. Es una tendencia que estoy empezando a ver en las series en los últimos años (por ejemplo en Breaking Bad con RJ Mitte o en Spechless con Micah Fowler) y es de agradecer, porque no hay nadie mejor que ellos para interpretar algo que viven día a día. Además, creo que ayuda a que la historia no caiga en “recuperaciones mágicas” cómo pasaba por ejemplo en Frágiles (Santi Millán interpretaba a un fisioterapeuta que “curaba” con sus manos) o incluso en la famosa Heidi, dónde si recordáis Clara vuelve a caminar milagrosamente.

Pasando a hablar ya de la serie que nos ocupa, la historia comienza cuando Ryan es contratado para su primer trabajo de becario en una revista. Llega tarde porque le atropellan y todo el mundo da por hecho que la cojera que muestra es propia de su parálisis cerebral. Él se “aprovecha de la situación” y no lo aclara.

Sinceramente esto me parece mal por ambas partes. En parte porque no creo que sea algo que se pueda confundir de esa forma. Es decir, Ryan representa a ese grupo de personas dentro de la parálisis cerebral más leve que, aunque con dificultades, puede caminar, pero todo no se reduce a una cojera. La confusión habría sido una buena forma de introducir lo que implica realmente tener parálisis cerebral en el grado que sea (como problemas de coordinación o lentitud de movimientos), pero convertirla en un secreto para darle misterio a la trama no ayuda a darle visibilidad a su trastorno. En mi opinión, lanza un mensaje erróneo, el mensaje de que es mejor negar la discapacidad o que normalizarla y no creo que eso sea algo positivo.

Algo que sí creo que está muy bien reflejado, es la relación con su madre. Se aprecia muy bien la sobreprotección que ella ejerce sobre él y como Ryan trata de romperla, por ejemplo, yéndose a vivir solo. A pesar de todo, se percibe como sigue recurriendo a ella quizás en exceso y su madre lejos de quejarse,se muestra cómoda en esa situación. Y es que como bien apunta el protagonista en uno de los capítulos finales “La dependencia es cosa de dos”. También creo que se refleja muy bien el tema de la amistad aunque me hubiese gustado que se tratase más a fondo. Es muy bonito ver cómo Ryan descubre sus verdaderos amigos después de darse cuenta de que no puede contar con sus compañeras de la universidad tanto como le gustaría.

Aparte de esto, la serie muestra algunas cosas que quizá sean un poco surrealistas al menos en España. Me refiero a la facilidad que tiene Ryan para encontrar trabajo (aunque en ese ámbito no muestra abiertamente su discapacidad) o para independizarse. No sé muy bien cómo funciona todo en eso en Estados Unidos, pero en España el subsidio por dependencia no da para independizarse. Incluso con el sueldo de becario y teniendo en cuenta que en principio que Ryan no necesita asistencia (o al menos no de forma continua) mantener ese nivel de vida no es tan sencillo.

Quisiera terminar destacando lo que me parece más importante de esta serie: mostrar la diversidad sexual dentro de la diversidad funcional y sobre todo mostrarnos como personas sexuadas. Porque parece que ese tema es tabú, cuando lo cierto es que no dejamos de ser personas, y como tal, tenemos nuestras necesidades. Quiero agradecer a Netflix desde aquí que introdujese un personaje homosexual con discapacidad en su ficción y que además tratase y mostrase su sexualidad de forma tan natural.

En mi opinión, la trama tiene cosas buenas y cosas malas, pero está claro que es una serie que merece la pena ver, y espero que mi artículo os anime a hacerlo.

“Special” es un paso más para lograr la visibilidad de la parálisis cerebral en la ficción y en la sociedad en general. El primer paso de muchos otros que se deben dar para lograr nuestra visibilidad. Estaría bien que lo próximo fuera la inclusión de personajes femeninos, con parálisis cerebral o cualquier otro trastorno que implique discapacidad, pero que sean mujeres y estén al menos tan bien representadas como en esta serie. Espero que no sea mucho pedir para la gente de Netflix.

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