por Marina Muñoz

 

¡Hola a todos y todas!

Soy Marina Muñoz, colaboradora de ASPACE Madrid y me paso por aquí para recomendaros encarecidamente la película “Sorda”. Es preciosa, necesaria, emotiva y educativa. Necesitamos el arte para concienciarnos como sociedad de realidades que, a nosotros no nos toca vivir, pero a otras personas sí les tocan.

Cabe destacar que la actriz Miriam Garlo es completamente sorda y la forma que tiene de comunicarse es por medio de la lengua de signos desde pequeña, de hecho, tanto Álvaro Cervantes como el resto del equipo oyente, han tenido que aprender la lengua de signos como requisito previo e imprescindible para comunicarse con ella y así poder llevar a cabo el rodaje de la película.

Creo que es muy importante revindicar que los directores/as, las productoras y los equipos de casting de cine y televisión, si quieren contar una historia de una determinada diferencia o discapacidad elijan y contraten a actores y actrices que tengan realmente la diferencia o discapacidad que se quiera abordar en las películas, series u obras de teatro. Creo que así, el/la actor/actriz puede entender mucho mejor al personaje, desde dentro, en cuánto a la discapacidad o diferencia de este. La producción u obra de teatro de la que se trate cobrará mucho más realismo, un realismo que no podrá adquirir nunca de ninguna otra manera.

Por favor, démosle una oportunidad a la diferencia y a la discapacidad, en todos los ámbitos, pero sobre todo en el mundo del audiovisual y en el arte en general, que es el que me ocupa en este artículo, y la verdad es que hay un porcentaje muy pequeño de actores y actrices con alguna discapacidad o diferencia interpretando personajes con esa misma diferencia o discapacidad.

También es obvio que el colectivo que tenga dicha diferencia o discapacidad, como público, del producto audiovisual o teatral se va a sentir mucho más identificado y bien representado y por lo tanto comprendido. El arte está para entretener, por supuesto, pero también para emocionarnos y educarnos sobre realidades de las que no somos conscientes, o si lo somos, pero no las conocemos a fondo. El arte también debe tener un componente de compromiso social. Para que el arte pueda cumplir con su función educativa y social, es muy necesario que los personajes con discapacidad estén representados por actrices y actores que tengan la misma discapacidad que representa el personaje. En este sentido, a esta película no se le puede hacer ninguna crítica, porque cumple este criterio con creces. Así como los de educación y compromiso social. La realidad es que es una gran película que todo el mundo debe ver.

 

Ficha técnica de la película

 

Directora: Eva Libertad.

 

Actores: Miriam Garlo & Álvaro Cervantes.

 

Argumento

Ángela (Miriam Garlo) y Héctor (Álvaro Cervantes), van a ser padres. Están afrontando el embarazo con algún miedo y alguna inseguridad por parte de Ángela, sobre cómo será su maternidad y la relación con su hija, debido a su condición de sordera total. Hasta después del parto, no podrán saber si la pequeña heredará la sordera de su madre y de dos antepasados más por su parte o, por el contrario, la niña será oyente como su padre y toda la familia de esté.

Ángela le pide a su pareja, Héctor, que la niña tenga un nombre corto, puesto que, a ella le cuesta mucho, un mundo, pronunciar las palabras muy largas, y, por consiguiente, también los nombres propios, claro está. Finalmente, “Ona” es el nombre elegido por la pareja para su niña. Durante el embarazo todo va más o menos bien, no sin miedos varios, sobre todo, por parte de ella, pero bien, entre la pareja. Cuando ya nace la niña y les dicen que ella es completamente oyente, sin ningún impedimento, que oye como su padre y por consiguiente, no ha heredado la sordera de su madre, ahí empiezan los problemas… Ángela se siente desplazada al no poder atender las necesidades de su hija, sobre todo, por la noche cuando la pequeña se despierta. Siempre va Héctor a ver qué es lo que necesita la niña y a calmar su llanto, por ser él quien la oye y nunca ella. Esto crea un vínculo muy fuerte y sólido entre padre e hija, también cuando Ona balbucea palabras es su papá el que la ayuda y la corrige para que aprenda a pronunciarlas de forma adecuada.  Además, Ángela le reprocha a Héctor que ya no está tan pendiente de ella en cuanto a sus necesidades especiales de persona sorda.  Él le explica con paciencia, que tiene que entender que sí está pendiente de ella y lo va a estar siempre, pero que ahora está la niña también con ellos y tiene necesidades que su madre no puede cubrirle, por lo tanto, tiene que hacerlo su padre sólo. Ella como madre quiere que su hija sienta lo que es estar sorda y le pone a la niña de meses, casi un año, cascos de cancelación de ruido. Esto a Héctor le molesta mucho porque la niña llora y lo pasa muy mal, no entiende porque su mujer quiere hacer llorar a su hija, él piensa que ya tendrá tiempo la niña, toda la vida, para entender la condición de su madre y saber la diferencia que tiene. Ángela también intenta enseñarle a Ona la lengua de signos, pidiéndole que haga curvas con las manos, algún movimiento que se parezca a los signos, como si fuera un juego. La niña no entiende nada y solo sufre, el papá además cree que la niña tiene que aprender el lenguaje como persona oyente que es y que no puede hacerse cargo tan pequeña de la sordera de su madre, porque además eso va a repercutir de forma negativa en su aprendizaje a tan temprana edad. Ángela lo pasa muy mal porque quiere ejercer de madre y siente que cuando intenta hacerlo le sale mal. Esto la frustra mucho, ya que su pareja se enfada con ella en muchos momentos y las horas que dedica a ello le impiden quedar con sus amigos también sordos, ellos si la entienden sin ninguna dificultad.

 

Crítica

Creo que en la película debería estar presente la figura del psicólogo. Desde el momento en que una mujer con sordera total se queda embarazada y sobre todo, cuando les comunican que la hija sí es oyente, deberían tener ayuda psicológica durante todo el proceso del embarazo y hasta que la niña tuviera 1 o 2 años o hasta que la familia lo requiera. Creo que es importante porque ella tiene preocupaciones que su pareja y padre de la niña puede entender y solucionar apoyándola, pero creo que un psicólogo les ayudaría a todos dentro de la familia que acaban de formar, a ver cuál es la mejor manera de que se adapten entre los tres.

Una escena me impresionó bastante, es la escena en la que se ve el parto y creo que muestra que el equipo médico no tiene en cuenta la condición especial se sordera que tiene Ángela, ella se apoya completamente en su pareja y cree que si él se va, ella se queda totalmente desvalida. No quiere por nada del mundo quedarse sola con las enfermeras y las matronas, porque no tienen en cuenta su diferencia. Si todo el personal médico lleva la mascarilla reglamentaria en este tipo de ocasiones, ella no puede leer los labios y no puede saber qué es lo que le están diciendo y pidiendo. Creo que muestra muy bien que la sanidad tiene que ser sensible a todo tipo de diferencia.

Es una película altamente recomendable para todo el mundo porque sensibiliza sobre las diferencias de las personas y además es una película totalmente accesible, el colectivo al que representa, las personas sordas también pueden acceder a ella con normalidad y entenderla, en ese sentido le doy un 10.

 

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