por Loli Núñez
Yo soy Loli Núñez Carrasco, una persona muy activa y luchadora. Tengo Parálisis Cerebral, pero para mí no me limita en absoluto a la hora de conseguir todo lo que me propongo, aunque me lleve más tiempo que a otras personas, con o sin discapacidad.
A mí siempre me ha gustado ser voluntaria, pudiendo desarrollarlo en infinitas ocasiones, en diferentes lugares y tipos de voluntariado… ayudando en lo que haga falta, dentro de mis limitaciones, a personas o amistades que lo necesiten.
Y cuando me preguntan qué significa para mí ser Voluntaria Sobre Ruedas de ASPACE Madrid, siempre respondo que es una experiencia que me llena de orgullo, ilusión y responsabilidad.
Siendo una persona usuaria de silla de ruedas y, como muchas otras personas con discapacidad, cada día me enfrento a barreras que a veces pasan desapercibidas para quienes no las viven. Precisamente por eso, formar parte de este proyecto tiene un valor muy especial para mí. Me permite convertir mi propia experiencia en una herramienta para ayudar a construir una sociedad más accesible, inclusiva y justa.
Ser voluntaria significa demostrar que las personas con discapacidad también podemos aportar, participar y ser protagonistas del cambio. No solo recibimos apoyo, también ofrecemos nuestro tiempo, nuestras ideas y nuestro compromiso para mejorar la vida de otras personas y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de la inclusión.
A través de este voluntariado he conocido a personas maravillosas, con las que comparto experiencias, inquietudes y un mismo objetivo: conseguir que todas las personas, independientemente de sus capacidades, tengan las mismas oportunidades para participar plenamente en la sociedad.
Además, este proyecto me ha permitido crecer como persona. Me ha enseñado que cada pequeño gesto cuenta, que escuchar también es una forma de ayudar y que nuestra voz tiene fuerza cuando hablamos desde la experiencia.
Como persona usuaria de silla de ruedas, sé lo importante que es la accesibilidad. No se trata solo de eliminar barreras arquitectónicas, sino también de derribar prejuicios y cambiar la forma en la que la sociedad nos mira. Quiero que se nos valore por nuestras capacidades, por nuestras ganas de participar y por todo lo que podemos aportar.
Ser Voluntaria Sobre Ruedas de ASPACE Madrid también significa representar a muchas personas que, por diferentes motivos, no siempre tienen la oportunidad de expresar lo que sienten o necesitan. Me siento muy orgullosa de poder ser una de esas voces y de colaborar para que cada vez haya más conciencia sobre la discapacidad, la accesibilidad y la igualdad de oportunidades.
Para mí, el voluntariado es mucho más que dedicar unas horas de mi tiempo. Es una forma de vivir, de comprometerme con una causa en la que creo profundamente y de demostrar que la discapacidad nunca debe ser un límite para participar, ayudar o cumplir sueños.
Seguiré formando parte de este proyecto o de otros proyectos si se me presentaran, con la misma ilusión del primer día, porque estoy convencida de que entre todos podemos construir una sociedad donde la inclusión sea una realidad y donde nadie se quede atrás.
Porque, al final, las ruedas de mi silla no solo me llevan de un lugar a otro; también me impulsan a seguir avanzando, rompiendo barreras y demostrando que, cuando hay compromiso, ilusión y ganas de ayudar, no existen los límites.
