Por Cristina Martín

¡Buenas!

¿Cómo va la vuelta de vacaciones? Este mes quiero dedicar la entrada a los que os resistís a dejar el verano atrás. Hoy vamos a hablar de una de las cosas que hacen que el verano sea un poquito mejor para todos: las playas accesibles.

En España contamos con más de 600 playas accesibles. La primera surgió en el año 2000 en la Playa de San Antoni en Valencia muy cerca del punto que yo misma uso, pero actualmente se reparten por todo el territorio nacional. Podéis consultar cuáles son y dónde se encuentran en esta guía (enlace: https://www.sunrisemedical.es/blog/la-guia-definitiva-de-playas-accesibles) que las divide por zonas. Además, esta guía detalla también los servicios con los que cuenta una playa accesible entre los que se encuentran una rampa de acceso, pasarela hasta la orilla, baño y ducha adaptada, zona de sombra para personas con discapacidad, y muletas o sillas anfibias para facilitar el baño, entre otras. Además todas cuentan con monitores como personal de apoyo al baño.

En el artículo de hoy quería comentaros mi experiencia personal en una playa accesible en la zona de Cullera (Valencia) y en especial con el uso de sillas anfibias, el apoyo que más encaja con mis dificultades de movilidad.

¿Cómo funciona un punto de baño accesible?

En mi caso el punto de baño consiste en una plataforma de madera techada bastante amplia. Está cerca de un baño y ducha adaptados y reservados para nosotros (solo hay que pedir la llave al personal de apoyo cuando se necesita y devolverla al terminar).

Cada zona la gestionan dos personas como personal de apoyo al baño durante un horario concreto. En mi zona, por ejemplo, el servicio está disponible todos los días de la semana de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 19:00 horas, aunque sólo durante los meses de julio y agosto. Durante ese tiempo están a nuestra disposición varias muletas anfibias y tres sillas anfibias. Fuera de ese horario la plataforma es de uso libre, pero el material queda guardado bajo llave, y el baño está cerrado. Además, el baño haciendo uso de material de apoyo sólo está permitido en caso de bandera verde por cuestiones de seguridad.

Teniendo en cuenta todo esto, para hacer uso de los servicios sólo tienes que acudir al punto de baño correspondiente y solicitarlo. Sólo te pedirán que rellenes una ficha con tus datos el tipo de discapacidad, y tu tiempo de estancia en la zona y sólo en ciertos casos un documento de exención de responsabilidad que os explico más adelante. Una vez hecho esto, cada vez que acudas a la zona de baño, te apuntas en una lista para reserva tu turno y esperas a que te toque.

¿Qué es una silla anfibia?

Una silla anfibia es lo que veis en la foto de arriba: una especie de tumbona con ruedas y un par de reposabrazos de plástico que flotan. De esta forma, al llegar el turno de baño, el personal de apoyo se encarga de transferir a la persona de una silla a otra. La silla de ruedas queda a la sombra y sin llegar a pisar la arena (que para mí es un alivio porque no sé a vosotros, pero a mí eso de que las ruedas se llenen de arena me pone muy nerviosa). La pasarela y un pequeño tramo de arena que queda hasta llegar a la orilla se cruzan ya en esta silla anfibia. Así evitamos pisar la arena (cosa que yo personalmente agradezco, porque la odio) y los obstáculos que pueda haber en la orilla (piedras rocas Una vez dentro del agua con una profundidad razonable, hay dos opciones:

  • Quedarte montado en la silla: dónde te mojas cuando vienen olas, pero por lo demás es como si tomaras el sol. En principio el tiempo de uso es de 20 minutos, pero depende mucho de la cantidad de gente que lo solicite.
  • Bajarte de la silla para bañarte. Este es el caso en el que os comentaba más arriba que hay que rellenar el impreso de responsabilidad: con él queda registrado que te declaras responsable de todo lo que pueda pasar en el tiempo en el que bajas de la silla. Tiene la ventaja de que en este caso no tienes límite de tiempo para el baño

Yo utilizo la segunda opción, ya que siempre me baño acompañada de algún familiar y me resulta más cómodo. También es cierto que además de la silla hago uso de otros elementos de flotación para poder nadar (como los manguitos). Yo tengo los míos propios, pero creo que también se pueden solicitar como préstamo en el punto en caso de necesitarlos.

Tras el baño, como comentaba más arriba hay acceso a una ducha accesible, pero si lo prefieres puedes pedir a los encargados del punto un baño con la manguera desde la propia silla para quitarte la sal.

La verdad es que mi experiencia con este servicio es muy positiva. El personal es muy agradable y las instalaciones muy cómodas, además de que se les da buen mantenimiento y limpieza. Así que desde aquí os animo a acudir a una playa accesible cuando tengáis oportunidad.

¡Feliz final del verano!

Referencias:

https://www.sunrisemedical.es/blog/la-guia-definitiva-de-playas-accesibles

https://www.lasprovincias.es/v/20110817/ribera-costera/playas-antonio-raco-cullera-20110817.html

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