por Ana Segoviano
Hola de nuevo, queridos lectores. Soy Ana Segoviano y quería hablaros de una experiencia única que viví el pasado fin de semana: gracias a ASPACE Madrid pude asistir al Encuentro del Movimiento ASPACE, que este año se celebraba en la ciudad de Badajoz.
Llegamos allí el viernes 17 por la tarde después de un ameno y divertido viaje en furgoneta, cenamos y nos fuimos a recargar pilas para el día siguiente.
El sábado 18 por la mañana fue muy interesante escuchar a una madre de una adolescente con parálisis cerebral y un hombre con parálisis cerebral que vive en una residencia compartir sus inquietudes y necesidades personales, y así darnos cuenta que todos tenemos en común que queremos decidir sobre nuestra vida y más medios para poder tener una vida independiente.
Después fue muy enriquecedor escuchar la lucha, los avances y lo que queda por conseguir por los derechos y la independencia de las personas con parálisis cerebral en otros países del mundo, como Argentina, México y Portugal.
La comida fue increíble, parecía que estábamos de boda, fue un espacio donde nos dio tiempo a descansar y compartir diversas opiniones y puntos de vista sobre las ponencias y relatos que escuchamos a lo largo de la mañana.
Al terminar la comida, teníamos la posibilidad de elegir asistir a uno de los tres talleres ofertados: «Teatro negro como herramienta de empoderamiento personal y cambio social»; «#SomosASPACE: Pasado, presente y futuro del movimiento», y, por último, «Empresas comprometidas con un mundo mejor para la parálisis cerebral».
Escogí el primer taller, el de teatro negro. Las dos muestras representativas fueron muy bonitas e ilustrativas para entender lo que se dijo anteriormente en la parte teórica, donde se habló sobre cómo el teatro negro fomenta la creatividad, comunicación e inclusión de las personas con parálisis cerebral, no solo como un momento de ocio y descanso de las actividades cotidianas, sino, también como forma de acceso a la cultura, ya que esta se puede dar de muchas maneras. Fue una pena que no diera tiempo a hacer la parte interactiva del taller donde el público formaba parte de la obra de teatro, pero aun así fue muy didáctico.
Al acabar los talleres nos fuimos a descansar un rato al hotel, ya que estábamos muy cansados, y menos mal que lo hicimos, porque la cena fue como la de otra boda y duró hasta la una y media de la mañana, desde luego creo que ninguno de los asistentes nos olvidaremos de las comidas de este encuentro.
El domingo por la mañana nos fuimos para Madrid en otro viaje muy entretenido. En definitiva, ha sido una experiencia única donde he podido ver cuánto hemos conseguido con respecto a los derechos de las personas con parálisis cerebral y todos los retos que nos quedan por superar y conseguir. Gracias, ASPACE Madrid, por esta oportunidad y experiencia que espero repetir en un futuro. Por último, gracias a mis compañeros de viaje, sin vosotros esto no hubiese sido tan divertido.
Hasta la próxima, lectores.
