por Mayka Hidalgo
Cuando empecé la carrera de Educación Social, no estaba solo matriculándome. Estaba entrando en un sistema que, sinceramente, no está pensado para personas como yo, discas, y eso se nota en todo, no en una cosa puntual, sino en muchas pequeñas que al final pesan muchísimo.
Los apuntes que no llegan a tiempo o no son accesibles, las adaptaciones que en teoría existen pero luego nadie aplica bien, profesores que quieren ayudar pero no saben cómo, y acabas siendo tú quien tiene que explicarlo todo.
Mientras otras personas se centran en estudiar, tú estás gestionando tu discapacidad y estudiando. Todo a la vez.
En mi caso, ha habido días de dolor en clase, días de no poder concentrarme, días de plantearme si ir o no porque el cuerpo no daba más, pero eso casi es lo de menos.
Lo que de verdad desgasta es tener que demostrar constantemente que lo que haces es válido. Por ejemplo, en los exámenes de desarrollo yo utilizo una grabadora. Es mi adaptación, está reconocida, está autorizada. Es lo que me permite hacer el examen en igualdad de condiciones.
Pues aun así, varias veces me han puesto un cero.
Un cero, tal cual.
No porque estuviera mal. No porque no lo hubiera hecho. Sino porque quien corregía ni siquiera había tenido en cuenta que ese examen se hacía con grabadora, y eso que yo lo dejo indicado.
Y ahí empieza otra historia: reclamar, explicar, volver a justificarte, esperar a que revisen… mientras el resto de la gente simplemente mira su nota, tú estás peleando para que reconozcan que has hecho el examen. Es agotador.
Y esto no es algo puntual ni “mala suerte”. Es lo que pasa cuando la accesibilidad no está realmente integrada, aunque en los papeles diga que sí.
Aun así, estoy acabando la carrera, no porque el sistema funcione especialmente bien, sino porque he tenido que insistir mucho, pedir mucho, explicar mucho y aguantar bastante, y esto es lo que creo que hay que decir claro: las herramientas no son un favor. Son lo mínimo.
No estamos pidiendo trato especial. Estamos pidiendo poder hacer lo mismo que el resto, pero con las condiciones que necesitamos: material accesible, adaptaciones reales, un poco de flexibilidad, profesorado formado… cosas bastante básicas, porque capacidad hay, ganas también.
Lo que falta muchas veces es que el sistema acompañe de verdad. Yo no debería ser “la que lo ha conseguido”, debería ser una más, y todo esto no es solo por estudiar, tiene un objetivo muy claro:
Queremos trabajar. Queremos tener oportunidades reales. Queremos poder vivir con dignidad. El acceso al mundo laboral para muchas personas discas sigue siendo, directamente, casi imposible.
Ese es el siguiente muro.
Pero de eso… ya hablaremos otro día.
