por Kenjy Alcas
Hoy quiero compartir algo muy personal, algo que ha marcado mi vida y que, estoy seguro, puede inspirar a otras personas con parálisis cerebral o cualquier tipo de discapacidad.
Durante años, busqué una oportunidad laboral real. Me formé en distintas áreas (marketing digital, diseño gráfico, edición y producción audiovisual, emprendimiento…), siempre con ganas de aprender y crecer. A pesar de todo ese esfuerzo, sabía que tenía un reto añadido: mis limitaciones en la comunicación. Expresarme me lleva más tiempo, y eso a veces hace que se subestimen mis capacidades. Pero eso no me detuvo. Yo sé lo que valgo, sé lo que puedo aportar.
El ámbito laboral no es solo tener un empleo, es creer en uno mismo, demostrar lo que valemos y no dejar de intentarlo hasta que los empleadores crean también en nosotros. Las personas con parálisis cerebral tenemos que demostrar más que las personas sin discapacidad, pero eso no supone ningún problema, porque llevamos haciéndolo toda la vida en todos los ámbitos: en la educación, en la sociedad y también ahora, en el mundo laboral.
Y no lo olvidemos: el derecho al trabajo está reconocido en la Constitución Española, y ese derecho incluye también a las personas con discapacidad. Todas las personas tienen derecho a trabajar, a desarrollarse, a sentirse útiles, valoradas, parte de algo.
Este artículo no es solo para contar mi historia. Es para decirte a ti, que tal vez estás luchando por una oportunidad, que sí se puede. Que con apoyo, con formación y con perseverancia, los sueños se alcanzan. Porque el verdadero talento no tiene límites. El mundo laboral también es para ti.
