Por Cristina Martín

No me puedo creer que tenga que estar escribiendo estas líneas, pero parece que no es un sueño.

El pasado lunes, 31 de enero falleció el director guionista y productor de cine Roberto Pérez Toledo a los 43 años de edad. Me cuesta mucho asimilar que se haya ido un referente tan grande en el mundo de la discapacidad y la cultura, alguien que trabajaba tanto por la inclusión en todos los sentidos, porque estoy segura de que le quedaba mucho por aportar.

Quienes le conocían bien dicen que no quería ser un ejemplo para nadie que sólo luchaba por visibilizar y lograr la inclusión a través del cine porque le parecía lo lógico.  Aún así, yo no perdí la oportunidad de decirle lo mucho que significaba  su trabajo para mí (aunque fuera por redes sociales por qué no llegué a conocerlo en persona) y quisiera compartirlo también con vosotros. Poner mi granito de arena para que el gran legado que nos ha dejado ruede un poquito más lejos.

Conocí su trabajo hace ya varios años con la película “Seis puntos sobre Emma” fue la primera vez que encontré como personaje protagonista en una película a una mujer con discapacidad. Una película que además ponía en primera línea temas como las etiquetas que ponemos a nuestra discapacidad, nuestra sexualidad, el derecho a ser madres. A pesar de no compartir discapacidad con ella, (Enma es una mujer ciega que quiere ser madre a toda costa sin importar lo que digan) me hizo plantearme muchas cosas sobre mi propia identidad y le estoy realmente agradecida a Roberto por ello.

Recientemente pude ver también, «Como la espuma», que trata especialmente de romper tabús en cuanto a sexualidad, orientación sexual y discapacidad. La película gira en torno a cinco historias de amor que surgen en una orgía, en la que el protagonista vive sobre ruedas. 

Estos son sólo los dos ejemplos que más me han marcado, pero creo que reflejan muy bien cómo lograba incluirnos en temas en los que tradicionalmente hemos sido invisibles para el discurso social. Lo lograba además de la forma más natural y desenfadada, demostrando que el hecho de que las personas con discapacidad formemos parte también de  esas realidades es lo más normal del mundo.

Sin embargo, su obra es mucho más extensa. Llevaba casi 30 años viviendo sobre ruedas a raíz de una  atrofia espinal congénitay casi 20 de ellos rodando sus historias y convirtiéndolas en cine. . En su página web (https://robertopereztoledo.com/) podéis encontrar información de dónde ver todos sus trabajos, incluidos los últimos que se suman a la lista: el corto «Antes de la erupción» que estuvo en la carrera de nominados a los Goya, y su primera obra de teatro “Manual de lengua de signos para romper corazones” que se podrá ver en el teatro María Guerrero hasta el 20 de febrero. También dejó terminada su última película “Lugares a los que nunca hemos ido”, que estaba en fase de posproducción y planeaba estrenarse este año 2022.

Ha rodado más de 40 cortos que podéis encontrar en su canal de Youtube y varias películas, disponibles en plataformas de streaming

Desde aquí, os animo a disfrutar de su obra de la forma en qué podaís, porque se puede aprender mucho de sus historias.

Allá donde estés Roberto, gracias por tanto, nunca olvidaré todo lo que me enseñaste. Espero que no tengas que pelear mucho para que te adapten el cielo.

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