Derecho al ocio

Derecho al ocio

Por Raúl Iván Perales

  1. Resulta de más surrealista ir paseando por tu localidad solo, con tu silla de ruedas eléctrica, de repente tienes sed, te detienes en una terraza de un bar para tomar algo y ves al camarero con cara póker esperando a tu supuesto acompañarte. Cuando pasa ese momento incomodo, le dices que vas solo, y que quieres que te sirva.
  2. Cuando entras en un pub o en alguna discoteca, te vas a la barra a pedirle al camarero una bebida espirituosa, me pregunto ¿por qué siempre existe ese momento de pausa, incomoda donde el camarero busca la mirada de aprobación de tu acompañante para servirte lo que le has pedido?. Y tu mientras piensas para ti el porqué el hecho de estar sentado en una silla de ruedas, te hace bajar tanto tu estatus de persona para una gran cantidad de gente.

Con el paso del tiempo, y la experiencia que te dan los años, cuando te hayas en la misma situación, hablas con él para intentar que comprenda que está hablando con un igual. Tu primer y único objetivo será que te mire directamente a ti, ya que has sido tú quien le has pedido la consumición, intentar empatizar para que se ponga en tus zapatos.

Llega un momento de la noche donde te sientes lo bastante desinhibido para salir a la pista, nunca podrás evitar ocupar más espacio que el resto de la gente, por eso yo siempre tomó la precaución de nunca salir a bailar cuando hay demasiadas personas. Aún así siempre habrá gente que se asustará por creer que no tienes controlado el espacio, y otra que en un primer momento se sorprenderá pero que no tendrá ningún problema en bailar contigo.

También puedes recurrir en tu tiempo de ocio a deportes de aventura: por ejemplo, yo jamás me había planteado hacer esquí adaptado hasta que me lo propusieron. Es una sensación fantástica, sentir el viento en la cara, bajando la montaña a toda velocidad mientras tienes la necesidad de gritar que eres muy feliz y de que estás vivo. O tirarte en tirolina, que contrariamente a lo que yo pensaba el proceso no es tan complicado, y al igual que el esquí la percepción de libertad es brutal. Y por último tenemos la posibilidad de poder montar en un globo aerostático, particularmente es con lo que menos disfruté debido a que todo iba muchísimo más despacio, pero los paisajes eran para pintar un cuadro, preciosos de verdad.

Yo he podido probar estos deportes de aventura en La Molina (Gerona), y estoy seguro que gracias a gente como nosotros cada vez hay más empresas de deportes de aventura adaptado porque cada día hay mayor demanda. Esto les exige estar mejor preparados y tener más amplitud de servicios. Es por eso que ahora os digo, si soñáis con hacer algo buscad, aunque vosotros creáis que no lo podéis hacer preguntad, porque a lo mejor se os puede adaptar la actividad de alguna manera en la que vosotros no hayáis pensado. Os pongo un ejemplo, todos los que habéis montado a caballo alguna vez sabréis que existen múltiples maneras de acceder al caballo, debido a que todo el mundo tiene necesidades diferentes, pero también todos tenemos derecho a oírle respirar, abrazarle, sentirle caminar, son sensaciones demasiado mágicas para que las personas que quieran experimentarlas tuvieran que obviadlas, sería demasiado cruel. También me podría referir al hecho de que hay muchísima gente que cuando van a la playa o a la piscina llevan flotadores, manguitos, o churros y no eso dejan de disfrutar de la actividad por ello.

Cuando era más jovencito me encantaba ir a los salones recreativos, a pesar de solo poder contar con la movilidad de una sola mano tenía la suerte de que esta era lo suficientemente grande para mover el mando de dirección y apretar los botones con normalidad, pero no pasaba en todas las maquinas, ya que la mayoría tenían los botones más separados del mando lo cual hacía imposible que yo pudiera jugar. Pero en las que podía acceder solía llegar hasta el final. La fotografía de aquella situación era de lo más cómica, yo concentrado en el juego, y una marabunta de gente a mi alrededor viviendo la partida con tensión y nerviosismo, si llegaba al final de la partida la gente me felicitaba, y eso me hacía sentir muy bien, porque en ese momento yo era una persona más que había ido a jugar a los vídeo juegos, ni más ni menos.

Con esta situación que yo he vivido millones de veces, os quiero explicar que no siempre hay porque adaptarlo todo, estoy más que convencido que sois capaces de solucionar situaciones como la que acabo de describir en vuestra vida cotidiana mediante la observación, el ensayo y el error, para conseguir un gran ocio o cualquier cosa que os propongáis en la vida.

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